Buen Trabajador versus Bostezador

buen trabajador

Con cierta frecuencia cuando me encuentro en la ciudad de Maracay desayuno en una conocida Frutería de la ciudad, esto lo hago de camino al centro de operaciones donde laboro (Forma presuntuosa de llamarle a nuestras oficinas) y dependiendo de cómo se encuentre el ánimo de mi apetito, ya sea en modo limpieza de arterias o en modo suicida, la primera comida del día puede ir desde unas sanas rodajas de piña hasta un par de grasosas empanadas elaboradas quien sabe con cuantas repeticiones del mismo aceite, detalle que en ese instante pareciera no importar pero que en algún momento pasará factura si continuo siendo víctima de esos apetitos prohibidos.

Pues bien, con bolsa de comida en mano al mejor estilo de Pedro Pica Piedra antes de partir a su sitio de trabajo me dispongo a cancelar en “Caja” mi primer golpe del día, y es cuando el destino me hace tropezar con esta simpática muchacha quien se desempeña como cajera, a quien siempre saludo cortésmente como si la conociera de toda la vida. Seguramente ella se ha tenido que levantar muy temprano para estar allí a la hora indicada por el propietario del negocio, posiblemente haciendo uso del inclemente transporte público, quizás teniendo que hacer maromas para preparar el desayuno de sus hijos y de su pareja, aunque a juzgar por su contextura, en el desayuno es víctima de los efectos despiadados de la fritanga que vende su empleador, al igual que yo.

 

Admiración al Trabajador Venezolano

 

Esta heroína venezolana es digna de admiración, es inevitable que cruce por mi mente la siguiente frase: “No entiendo como esta muchacha puede sobrevivir con el salario que le deben pagar acá, pero cada vez que vengo la consigo aquí”, una vez que finaliza ese pensamiento es aún más proclive a ser admirada, con un día de trabajo tan sacrificado y estirando el aumento del Cesta Ticket Socialista para poder comer decentemente, siéndote honesto, aun cuando me faltan dos personas para llegar a “Caja” me siento lleno de orgullo repitiendo el cliché: “Esta es la gente que sale día a día a producir y hacer grande nuestro país” y me siento como Lorenzo Mendoza cuando habla de Empresas Polar rodeado de sus trabajadores sonrientes.

Todo este apasionamiento motivacional desaparece cuando llega mi turno y debo esperar que nuestra accidentada heroína de telenovela termine de responder un mensaje de WhatsApp en su celular, cosa que tarda un poco más de lo usual dado que ostenta unas uñas inusualmente largas y muy coloridas que complican aquel interminable mensaje. Finalizada la espera, viene la titánica tarea de que manipule con las mismas uñas las incomodas teclas del punto de ventas y que introduzca datos en la pantalla táctil donde debe seleccionar lo que he comprado (Las rodajas de piña).

 

Trabajador versus Buen Trabajador

 

Lo que debería tardar menos de un minuto, entre WhatsApp , manejo cuidadoso de uñas, carga de productos a su sistema y conversaciones casuales con sus compañeros referidas al sitio donde hoy van a vender el arroz, termina tardando mucho más, combinado esto con la ausencia total de cualquier palabra amable con la persona que tiene en frente (El comprador de las empanadas), convierten a esta muchacha en una cajera muy deficiente y que nada tiene que aportar a esa frutería, nada que ver con un BUEN TRABAJADOR.

Muchos podrán pensar: “Miguel por el amor de Dios, ¿Quién puede motivarse con ese tipo de trabajo?, ¿Qué puede aportar con las cuatro lochas que gana?”, y lo cierto es que algunos se han acostumbrado a no aportar absolutamente nada en sus sitios de trabajo, son una especie de casta con linaje puro que sin hacer mucho merecen todo lo bueno que una relación de dependencia laboral puede aportar, cuando yo replico a mis detractores diciendo: “A cada cliente debería darle los buenos días porque trabaja atendiendo público y debería tener prohibido usar su celular” ,las carcajadas no tardan en llegar, en señal de que la improductividad ya forma parte de nuestra cultura, trayendo como consecuencia que la buena atención al público sea un animal exótico que de paso en nuestro país se encuentra casi extinto y cuando algún soñador exige verlo obtiene como respuesta una frase del tipo: “Ay  Señor no se ponga intenso que hoy es Lunes y es  muy temprano”.

 

Trabajadores de oficina

 

Esta realidad no escapa de algunos ambientes más corporativos, te puede suceder cuando entras al departamento de Cuentas por Pagar de alguna renombrada empresa, donde una vez que abres la puerta tus oídos buscan ser seducidos por el último éxito de Chino y Nacho, sorprendido puedes ver que cada vez que alguna analista debe fotocopiar algo haya un contoneo de caderas en la caminata a la impresora, o podrás escuchar comentarios actualizados sobre el último romance de Romeo Santos, entre otras actividades que parecieran provenir de los “Motores Productivos” anunciados por el ejecutivo nacional.  En esta ocasión es peor, porque teóricamente es masa laboral profesional, que en algunas ocasiones deja de manifiesto la poca importancia que representa la productividad y lo poco que les preocupa convertirse en piezas claves de la empresa que los contrata, te recuerdo que para cada integrante de esta casta hay un merecimiento incondicional de cuanto beneficio pueda existir sin aportar mucho a cambio.

 

buen trabajador

 

¿Estamos listos para ser productivos?

 

Recuerdo una ocasión en que tuve la iniciativa de crear una “Zona de Celulares”, con la intención de que los trabajadores no tuvieran libre acceso a este dispositivo ocasionando pérdidas incalculables de tiempo y concentración, quedé estupefacto cuando la instrucción generó lágrimas y cualquier cantidad de reclamos por parte de mi equipo de trabajo, como si el uso del celular o el acceso abierto a wi-fi fuese un derecho constitucional, lo cual me hizo reflexionar y llegar a la conclusión de que hay un daño cultural profundo en la psiquis de nuestros profesionales, los mismos profesionales que critican fuertemente y con toda razón las impresentables medidas del Presidente Nicolás Maduro, pero que no están preparados para desenvolverse en un país realmente orientado a la productividad y a la economía de mercado, donde no cabe por ninguna parte que un analista financiero tenga rol protagónico durante todo el día en el grupo de WhatsApp “Primos Cerveceros” ni donde le sea permitido a ningún ser humano pensante que trabaje en atención al público tener un teléfono celular en sus manos. ¿Estamos realmente preparados para ser un país productivo? O en el fondo queremos seguir en una zona de confort donde perder el tiempo, conversar relajadamente o simplemente actuar con flojera se asimila al trabajo eficiente y eficaz.

 

Palabras Duras

 

Entiendo perfectamente que mis palabras te puedan resultar duras y hasta ofensivas, entiendo que la crisis económica nos tiene ahogados en una angustia que en mi opinión no tiene precedentes en el país, pero esto de ninguna manera puede conllevar a que algunos trabajadores se sientan cómodos en ese rol de bostezadores, sin aportar absolutamente nada a sus empleadores más allá de un performance ordinario y montonero, estirando sus articulaciones un centenar de veces al día,  teniendo el escritorio bien organizado para salir corriendo justo cuando la aguja pequeña se aloje en el número cinco, pensando que cualquier esfuerzo adicional es un acto adulón y servil impropio de cualquier miembro orgulloso del proletariado, además generando a cada momento pensamientos como:

 

“Eso no está dentro de mis funciones”, “Si este negocio fuese mío trabajaría mucho más”, “Los dueños se hacen millonarios y yo soy quien trabaja”, “Me quieren ascender pero eso es mucha responsabilidad para lo que pagan”

 

Entre otra gran cantidad de frases célebres que créeme no los llevaran a ninguna parte.

 

No debemos tampoco generalizar

 

También soy consciente que muchos empleadores no valen la pena, que son explotadores furtivos  y con una ausencia total de empatía para con sus trabajadores, no te estoy pidiendo que seas un BUEN TRABAJADOR con un MAL EMPLEADOR, es más, al MAL EMPLEADOR abandónalo a la primera falta, al primer abuso aléjate, pero de resto, estés donde estés, desenvuélvete de la mejor manera posible, trata de ser competitivo, muestra a tus superiores tu gran valía, tu responsabilidad, tu capacidad de aportar sin el absurdo egoísmo de que serán ellos quienes ganaran más dinero, aunque tus compañeros hagan bromas de ti no le des tanta importancia a irte una hora más tarde, o quizás a llegar una hora más temprano, EL BUEN TRABAJADOR SIEMPRE ES RECOMPENSADO (Aunque no siempre con dinero), sus resultados son notados inmediatamente por el entorno y más temprano que tarde se hacen de mejores condiciones de trabajo que sus compañeros.

 

Ser un buen trabajador

 

Es este BUEN TRABAJADOR el que luego puede emprender exitosamente sus proyectos independientes, o aquel que termina dirigiendo grandes empresas,  ante la mirada atónita del becado bostezador que no le quedará otra opción que afirmar que  son golpes de suerte o servilismo las claves del éxito, el BUEN TRABAJADOR es aquel que entendió que para RECIBIR primero tiene que DAR, pertenece a una raza diferente, vive del otro lado de la acera,  donde el trabajador le aporta a la empresa y su ausencia se nota y se sufre, nadie es imprescindible, pero hay algunos que son difíciles de sustituir, CONVIERTETE EN UNO DE ELLOS ya sea en nuestra golpeada Venezuela o en cualquier otro país y los frutos no tardarán en llegar.

¿Eres BUEN TRABAJADOR?… iFelicitaciones!

¿Eres un BECADO BOSTEZADOR que no aporta?… Olvida entonces el SUEÑO AMERICANO porque en Miami no hay LOTTT, ni decretos de Inamovilidad Laboral que sirvan para “negociar”, ni fines de semanas largos…CUIDADO CON LO QUE DESEAS.

 

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Lcdo. Miguel Mileo

 

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9 Comentarios Sobre “Buen Trabajador versus Bostezador

  1. Jose Torres Reply

    interesante articulo, es muy grato leer temas tan interesantes e importantes narrados de esta forma tan amena

  2. Belen Rivero Reply

    Ciertamente estoy de acuerdo con lo que mencionas, tu articulo me saco hoy una sonrisa. Sin embargo un buen empleado, alguien con verdaderos deseos de superarse (porque considero que la actuación laboral y profesional es algo mas bien personal) podrá observar de una forma u otra el reconocimiento por su esfuerzo, ya sea monetario o no. Estas personas se merecen un reconocimiento adicional por ser a menudo victimas de mobbing o acoso por parte de sus compañeros quienes buscaran la manera de hacerlo parte de la manada y al no lograrlo lo censuraran o incluso agrediran, tristemente así suele ser el ser humano.

  3. Geny Tanzella Reply

    Felicitaciones Miguel. Admiro tu facilidad de verbo, tan directo y sencillo, pero, aún más admiro tus reflexiones taaaaan acertadas. Sigue cultivando éxitos, como lo hace cualquier BUEN TRABAJADOR!!

  4. Minoria Reply

    MUCHAS VERDADES JUNTAS QUE PASAN A LA UTOPÍA DE UN PAÍS EXTINTO. LA MORAL Y PRINCIPIOS QUE PREVALECE SIN CAMBIOS, SE HAN CONSERVADO Y DIFUNDIDO EN EL SENO DE LA FAMILIA. FAMILIAS QUE AÚN NO HAN SIDO CONTAMINADAS CON LA RETÓRICA GUBERNAMENTAL DEL FACILISMO DEL SIGLO XXI. ESTE ES EL SECRETO DE QUE SEAMOS PRODUCTIVOS, QUE TENGAMOS UNA FAMILIA A LA QUE RESPETAMOS Y POR ENDE RESPETAREMOS AL PRÓJIMO SEA QUIEN SEA, ESTEMOS DONDE ESTEMOS… LA EDUCACIÓN Y LA DIGNIDAD SON LOS PRINCIPIOS EJEMPLARES PARA UN PAÍS EN CRECIMIENTO, LO CONTRARIO DEMUESTRA LO QUE TENEMOS…

  5. Licdo. Regal Ocanto Lacruz Reply

    Profe Miguel, muy acertados los conceptos emitidos en este articulo. A traves de años de trabajo ya es lugar comun la posicion de algunos “trabajadores” de “por que me voy a estar matando por el trabajo si esto no es mio”, esas actitudes y aptitudes son las que ellos no reconocen cuando a algun compañero se le asciende a un cargo superior (y dicen que es por jalamecate y no por meritos).

  6. Yenny Sanchez Reply

    Excelente articulo , licenciado, en mi opinión personal la mayoría de trabajadores en Venezuela, trabajan ( valga la redundancia) para saciar una necesidad, y es por esa razón que les da igual si hacen bien o mal su trabajo si su prestación de servicio genera una valía para ellos o para la empresa o por el contrario ni cuenta se dan que existe, para estos trabajadores, mientras su dinero caiga en su cuenta 15 y 30 de cada mes, lo demás poco importa, son personas REACTIVAS. Mientras que hay trabajadores que a pesar de estar en un empleo de ambiente hostil, y de poca retribución o méritos por el desempeño realizado, buscan la manera de cambiar ese ambiente y ser PRO ACTIVOS por que lo que hacen lo hacen con PASIÓN, por que, disfrutan, AMAN LO QUE HACEN, y lo sienten como ganancias para su vida, tanto personal como Profesional.

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